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Los Tigres del Norte llenan el Domo Care con sus rugidos

Botas, sombreros, bandas en la cabeza, un cigarro antes de entrar, las amigas que no llegan y el novio que quiere seguir en el Jardín Cerveza. El bingo está por terminar y los chiflidos de los asistentes reflejan la ansiedad por ver a sus ídolos, a los hermanos Hernández, aquellos que hacía más de cinco décadas comenzaban una historia llena de éxitos y reconocimientos.


Justo a la medianoche, Jorge, Hernán, Eduardo, Luis y Óscar, pisaban el famoso redondel de la Expo Guadalupe, mientras de fondo se podía escuchar “Un consentido de Dios”, tema con el que rinden homenaje a don Vicente Fernández, además de ser su regreso a los estudios de grabación tras tres años de ausencia.

Teresa Mendoza se hacía presente con “La Reina del sur”, para dejar lugar a los famosos hermanos “Pedro y Pablo”, aquellos que se distanciaron por culpa de Leticia. Y así, poco a poco, el acordeón y bajo sexto comenzaron a rugir para traer a la noche éxitos como “Ni parientes somos”, “Directo al corazón”, “La mesa del rincón” y “La Camioneta gris”.

Sus sonrisas brillaban, igual que sus botas doradas, porque los Jefes de jefes siempre son felices en Monterrey y lo demuestran tomándose fotos con los asistentes durante toda su presentación, agradeciéndoles sus asistencia a la primera de sus dos presentaciones sold out de esta temporada, complaciéndolos con más de tres horas de música.


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