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Aprender a ser feliz.

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Le ordené a la muchacha, por favor saca del cuarto refrigerado mi abrigo rojo  MSGM de piel de cordero con cremallera lateral. Massimo Giorgetti, se inspira en la música popular y arte contemporáneo, es el mejor del mundo con su estilo tan conceptual y fashionista. Me encanta. Lo uso en contadas ocasiones. Para no parecer fotografía.

 

Observa a detalle si se encuentra en perfecto estado, nada mellado o con restos de humedad. Aspíralo un poco con la maquina portátil, sacúdale de su envoltura de plástico.

No me lo has de creer, aún conservo mi vestido de novia. Empaquetado y sellado al vacío. Después de cinco años de feliz y plenamente casada con Rolando. La cantidad de recuerdos de la boda y la luna de miel en oriente. Imposible pasarlos por alto en esta época tan complicada. De altas y bajas en las familias. Con un ritmo de vida súper absorbente.  

Lupana me inscribió en un curso hiper perrísimo, la Escuela de Magia del Amor, una serie de conferencias en el Deportivo San Agustín. Es el viernes y el sábado por la noche. Me vio medio down. Las buenas amigas conocen hasta los silencios.

En el Deportivo cancelaron todos los eventos sociales. Incluso mandaron traer esencias aromáticas importadas de la India a fin de generar atmosferas benignas. Retirar las malas vibras de los empleados.

En la comunidad se sabe le van a dedicar muchas páginas en las secciones de sociales. Es lo más inn. Desde meses atrás hay fila de espera. Lo trae una consejera de Las Lomas, la primera mujer certificada. En el temario mencionan las siete herramientas. Las armas para hacerle frente a los hábitos de vida.

Despaché los pendientes del día en la oficina. Les mostré a varios amigos inversionistas los nuevos desarrollos habitacionales en la colonia, con magnifica ubicación y exclusividad. Sin perder el buen gusto y la plusvalía de San Pedro. Cerré un par de ventas. Mi oscura depresión se reduce con los probonos de productividad como agente de bienes raíces.

Me dicen mis amigas, deberías de acompañarnos al tour por el Báltico. Hacer una pequeña concesión. Liberarte del yugo del trabajo.

Le hice caso a Lupana con lo del coaching en el Deportivo. Comenzaron puntualísimos. Mientras nos iban sirviendo la cena, Malena la facilitadora nos explicó las primeras tres reglas. Aceptar, asumir y actuar.

Haz de cuenta me iba describiendo completamente. Debías de escribir en una hoja de maquina tu nombre, edad, situación sentimental y los principales planes para tu vida.

Nos contó su experiencia de vida en la capital del país. Como trabaja sobre sí misma y como renunció a cambiar a las demás, comenzando con su familia y amigas. Como todas las de su círculo social, como nosotras, sus interlocutoras.

Cuando se comprometió, toda la experiencia perfecta. Detalló cómo aprovechar eficientemente las costumbres, sus enseñanzas y aceptarlas, y como las usanzas relacionadas a la dificultad ya no se repiten más.

Me estrujó el corazón. Tenía el mil por ciento de mi atención. Podía escuchar los latidos de la maquinaria vital. Cometí muchos errores. Aun por las noches me preguntaba si había actuado correctamente.

Asumir significa dejar de culpar, por las situaciones, por el resultado de las decisiones tomadas, y por los sentimientos o emociones experimentadas. La totalidad de las circunstancias para hacer el cambio interior y volverlo en situaciones cada vez más satisfactorias.

El relámpago de la memoria me hizo recordar a mi ex Unai, el chico español con quien estuve viviendo dos meses en Barcelona. Rompimos cuando se enteró mi familia su pobre estipendio de maestro universitario. Enviaron los boletos electrónicos y se cercioraron con sus socios ibéricos, me embarcara de inmediato, de regreso a Monterrey.

Hice mil rabietas en el tramo de regreso. Mis padres me esperaban en el aeropuerto muy molestos. Puedes acostarte con quien quieras, cuantas veces lo desees, pero ya vivir con alguien, eso si no lo podemos tolerar. No toleramos chismes al derredor de nuestro apellido.

Para cuando comenzó a explicar la consejera sobre el actuar me puse a buscar en mis contactos el teléfono de Unai.

Actuar significa, por difícil, proceder con serenidad, haciendo lo mejor, con los elementos disponibles. Renunciar a cualquier tipo de agresión, inculpación, o culpa, tomando las medidas necesarias para continuar con la vida normalmente, sin manifestar ninguna reacción, o alteración sentimental.

Demonios. Soy yo con todas sus letras. ¿me conocerá algo o lo hace al tanteo? Encontré un amigo en común, le pedí su número.  A pesar de la diferencia de horarios, me atreví a enviarle whatsapp. Aparecía en línea. Respondió con un hey, ¿Que tal os va?

Salí discreta de la sala de conferencia. ¿Te llamo?, le dije.

El resto de la conferencia la pasé caminando por entre los pasillos y las canchas de tenis. Mientras la luz de la luna iluminó la Sierra Madre y los puntos tintineantes de las residencias en lo alto.

Unai me envió una foto de su rosto desvelado y en lo maravilloso de la tecnología, nos acercamos después de cinco años del más sombrío silencio.

Estoy pensando en pasear por el Báltico le dije. Deberías hacerlo, respondió. Tal vez podría visitarte en algún puerto o quizá también navegarlo de incognito, podrías venir todas las noches al camarote.

Saltaron las lágrimas de emoción. Haremos el viaje juntos, será el reencuentro ideal.  Yo pago le dije, ahora me va muy bien con la plata. Aceptó a regañadientes.

Si se entera Rolando, mi esposo, me mata. Pero primero, antes de nadie, me fusilan mis padres, si les llega el estado de cuenta de mi tarjeta platinum con el cargo financiero y no logro convencerlos del segundo boleto.   

Last modified onMiércoles, 07 Febrero 2018 17:36
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