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Las faltas redimidas

Fraguaron el fragmentar su nombre en dos secciones, sus compañeros del tercer año de Mercadotecnia en el Tec de Monterrey. Pasó de ser Alberto Ilizaliturri en Al- Berto, el fenómeno de la balada romántica, siguiendo los pasos de su primo Jerónimo, el cantautor bohemio.

Para aprobar la materia, deberían de colocar un producto nuevo en el gusto del mercado. Intentaron infructuosos, por varias semanas, mercancías tan magníficos como la brújula de pulso alimentada con células madre del sudor, el celular inteligente con teclado braille en colores fluorescentes, así como revivir el gusto por la numismática con plata importada de San Benito Texas y los timbres postales exóticos del desaparecido bloque socialista.

Solo el proyecto de baladista romántico les pareció adecuado a sus dos asesores de la materia, quienes dieron el visto bueno al momento de la selección.

Prepararon todo lo relativo al lanzamiento del plan. Se inscribieron en el Apple Store, a fin de subir el disco en la plataforma electrónica. Incluso lograron contactar a un antiguo maquilador de texmex y de grupero de la colonia Independencia, a donde llegaron sudorosos y temerosos, para el formato físico del disco, del primer long play, de Al-Berto, el último baladista romántico en el norte de México.

Seleccionaron de entre todo el repertorio disponible, melodías con los derechos de autor vencidos. En solo tres días de trabajo intenso en el estudio, mediante el uso de pistas de karaoke y efectos revolucionarios de la voz, le dieron el toque de excelencia a las pistas. Producto exprés estilo Timbiriche, con garantía de Televisa, dijeron riendo.

En las explicaciones del producto, colocaron lo más logrado de sus aspiraciones laborales: A las elites les falta volver a lo básico. Retomar los valores de siempre. Con esa consigna, Al-Berto refunda las canciones de época, en las casas señoriales, casas museos y fraccionamientos privados, volverán a escucharse aquellas hermosas notas musicales, sin la necesidad de mezclarse o de topar con situaciones incomodas.

Por única ocasión este 14 de febrero, en las instalaciones del Club Palestino Libanes, en una velada exclusiva, incluyendo cena de tres tiempos con servicio para guardaespaldas, los asistentes disfrutaran del enlace entre la modernidad y lo tradicional.

Al-Berto se dejó crecer el cabello a la usanza de Rapahel, el divo de Linares. Lo descubrió una tarde en el cine club en una película de parodia de Alex de la Iglesia.

Encontró súper chic la comunión con la audiencia. Descargó la videografía del periodo de los años 70, la cúspide del intérprete de Linares. El atrevimiento al momento de retar con los movimientos de cadera su hombría, hasta el punto invisible de lo andrógino. Eso les encanta a los consumidores.

Mientras el campus Monterrey se procura el veganismo, las food trucks, las relaciones bi, lo caótico de las mechas de colores, lo hipster del sombrero Elvis Costello y anteojos de pasta, Al-Berto ensaya en las instalaciones del Teatro Luis Elizondo, con las coristas del ensamble, quienes lo acompañaran en la presentación.

Calcados los pasos de baile de Rahapel, editaron el video promocional. Lo convirtieron en viral. Todas las asociaciones de estudiantes locales y foráneos, dieron like y compartieron. Los Vloggers lo situaron como talento por descubrir y no perder la vista.

La maquinaria mercadológica puesta en marcha, aceitada en los engranajes: desde el código Qr, las playeras con la silueta sombreada de Al-Berto, la fan page, los stickers, la cerveza artesanal y hasta el tequila reposado exclusiva del cantante se fueron acumulando en la bodega rentada exprofeso para desarrollar la marca.

Desde las seis de la mañana del 14 de febrero, los cuatro integrantes del equipo de trabajo con sus pulseras de VIP más el ejército de voluntarios de familiares, colocaron en cada una de las mesas los nombres de los asistentes y sus fotografías. Supervisaron la alfombra roja, los camerinos y el catering a gusto del cantante.

Al-berto, horas antes había apagado las luces de su estudio en la parte alta de Olinalá. Salido al balcón. Dando respiros profundos, calmando el nerviosismo de la primera vez, frente a un público adorador incondicional de capitanes de empresa, políticos, socios y amigos de sus padres.

Llenados sus pulmones con la fragancia de la noche. Se encomendó a Raphael. Le pidió prestado el talento por una noche.

También la energía para no olvidar ninguno de los pasos de baile o las letras tan cursis de antaño.

Al-berto tomó el té de hierbas aromáticas con miel de abeja de los apicultores de Cuernavaca.

El Vicodín y el precodan de su padre, el gramo de cocaína de su hermano, serán la mejor terapia del artista emergente para después de la función.

Sus planes para aprobar la materia y aparecer en el Sierra Madre, dando seguimiento al evento.

Es una pena repasó, no exista en lengua castellana el equivalente de American Idol o The Voice, me haría mega millonario. No tendría necesidad de andar de lamehuevos con el estúpido  de mi padre o con los hiper culos de mis tíos.

Es mega payo lo de la Voz México. Solo aparecen nacos prietos con el nopal en la frente, madres luchonas operadas de todos lados y aprendices de cantantes de banda con aroma a estiércol. Suspiró.

Mañana es el gran día, se cubrió con el cobertor slim de plumas de ganso. Sin duda. Lo es. 

   

Last modified onLunes, 12 Febrero 2018 16:36
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