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Un suspiro.

 

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Neta Camila no pudiste encontrar un lugar más lejos del escenario para ver a Pesado. De la primera barrera para atrás. En la zona platino cuando podíamos comprar el VIP. Estamos como a veinte metros del escenario. Casi con la perrada. Ya ni la chingas. A la otra no venimos.

 

Imagínate, quiero ir a orinar debemos subir como 50 escalones para llegar al sanitario. Para cuando llegue ya se me salió la miada.

Te pedí entraras a la preventa por internet. En la mesa de la cocina dejé la tarjeta, hacerle cargo en automático. Me incomoda estar tan retirado. Pistear agusto, con los músicos. Decir salud y levantar el vaso de whisky.

Bien sabes cómo me recuerdan al viejo las canciones desde la cantina. Esa manera de recuperar las melodías antiguas. Con aroma al rancho en Higueras.

Las fiestas de la Candelilla. Las hojarascas, el piloncillo con nuez, los dulces de leche, el borrego al ataúd, la fritada, el cabrito preparado con finas hierbas. Las tortillas de harina paloteadas. El chicharrón en salsa verde como entremés. El café con piquete y el chile del monte.

Esas veladas inconfundibles, la pira encendida, el motor de la planta, el espantarnos los zancudos con las manos, la magnífica bóveda celeste, las estrellas. Los lobos y los coyotes aullándole a la luna.

En el valle todos se recogen temprano. Menos los citadinos. Le damos hasta muy entrada la noche. Traemos la música por dentro. Nos confundimos con las alimañas. Con los murciélagos buscando las venas de los animales de sangra caliente. A fin de clavar los colmillos y alimentarse.

Por eso entiendes mi enfado, ya te lo había comentado muchas veces. Ir a los conciertos siempre en primera fila. Nada en el anonimato. Hasta los meseros te tratan diferentes. No andan insistiendo en el consumo. Saben bien el consumo. Puras botellas de Buchanas y varias aguas minerales. Nada de cerveza en vaso doble, ni micheladas.

Soy un hombre duro. Paso todo el día en la oficina. Atendiendo los negocios. Me parto el lomo lidiando con los trabajadores. Cada vez piden más prestaciones. Se incapacitan por cualquier mamada.

Imposible por ley remover una secretaria embarazada. Hemos intentado hacerles firmar un acuerdo confidencial para dejar sus puestos, sin responsabilidad de la empresa, en caso de resultar embarazadas.

Es lo más adecuado. Sin necesidad de indemnizar. Se les cubre bien sus sueldos y las horas extras. Han aceptado a regañadientes. Es lo mejor para ambas partes.

Camila entiende muy poco la tensión. Con tal de cumplir cada uno de sus caprichos. Despejando cada una de sus dudas. Las canciones de Pesado son los vasos comunicantes con mi pasado.

Llegan directo al corazón. Sin necesidad de mucha explicación. De mi caramelito, de la manzana prohibida, de la mujer de mi vida, la de los jueves a media tarde, sin regreso a la oficina, en la comedia de asuntos cotidianos.

Pesado me da el alimento breve, en tres minutos y medio. Batería, percusiones, docerola y batería. Suenan bien pashados.

Camila hace todo por hacerme enfadar. Le vale queso si me enfado o si estoy feliz. Beber libera los fantasmas, los mundos paralelos. Le desabrocha el botón a la moderación.

Le solicito a la mesera la botella de whisky, la sirve en un dispensador de plástico, un termo desechable. Otra razón para encabronarme más. No somos chamacos adolescentes. Para estarnos vigilando.

Es tu pinche karma le digo a Camilia. Lleva toda la noche pegada a su Iphone X. Me caga esa postura. Tal vez esta whastappenado o solo jugando Candy crush. Podriamos estar celebrando una velada interesante. De final feliz echando pata en el Hotel Presidente de San Pedro.

Cada canción de Pesado es un viaje al pasado. La cicatriz del enfado y de la desilusión. Cuando Camila se enfada hace bizcos. Aun no salen los músicos y ya está con esa cara.

Esta pactada la noche larga, de cuatro horas de canciones sin interrupción. Del repaso de los 25 años de trayectoria. Las bodas de plata del conjunto. Casi los mismos de matrimonio de Camila conmigo. Tomo un suspiro y me sirvo un vaso alto de licor.

Ya deja de estar chingando cabrón, replica la muda de mi pareja. De todo estoy enterada desde hace años. De tus movidas financieras en el off shore de las Caimán, de las juntas externas los jueves en una sala de masajes, de las tranzas contables. De los dobles datos frente a Hacienda y la realidad de las finanzas. Si se aguantan tus empleados es pedo de ellos. No es mi problema.

No pude comprar boletos en la preventa por internet. Ya estaban agotados en el pinche sistema en cuestión de minutos. Completamente bloqueados. Con seguridad terminaron en la reventa. A precio de oro, sobre todo con la etiqueta de sold out del evento. Deja de estar cagando el palo de gallinero. Párate y baila como poseído.

Disfruta de tu concierto con esos batos rancheros de Pesado. A mí me vale madre si la pasas bien o si te pones pedo, baboso e incrospito. Quiero llegar tranquila a casa. Tomarme el clonazepan y dormir para siempre. Terminar con esta farsa de vida familiar ejemplar.

Last modified onMiércoles, 28 Febrero 2018 14:32
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