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El imperio tóxico de la moda.

casa de los hamptons

Para Daniel Abad.

Márcame temprano al celular, tipo las nueve de la mañana le pedí a Yoel, mi guarro judío, el incondicional sirviente cuando estoy viviendo en Coral Gables en Florida.

 

En el edificio, la administración está quedando a deber con los dueños. Se llenó con sudamericanos wanna be americans y europeos orientales con imagen de perestroika mood.

En el pent-house los ventanales iluminan toda la jornada. Por un extremo percibo el orgulloso nacimiento del día, las gaviotas surfeando el cielo. Escucho las olas golpear en la playa mágica y por el otro, el ocaso, la vida nocturna en búsqueda alocada de diversión.

Mantengo la mayoría del tiempo las persianas hasta abajo, ni una sola yarda arriba. Dormir entre tanta humedad es virtud valedora. Toda la propiedad en permanente armonía con el ambiente, tipo feng shui, tipo oriental, algo sintético, haciendo juego con el universo.

Voy a almorzar en la terraza a eso de las 10. Le pido a la cocinera abundante fruta, jugo de la estación y yogurt natural. Yoel tiene listo el auto, encerado a mano, aromatizado con fragancias hindúes y el tanque híbrido lleno.

Me vas a llevar a una junta con un grupo de inversionistas españoles y argentinos interesados en transformar a México.

Ya tenemos apalabrados a los prestanombres del preciso. Nuestros hombres claves nos piden plata y toda la discrecionalidad del mundo. Sin importar la afiliación política o de pensamiento. En un mundo tan global, lo único interesante es el dinero, fresco y sin dejar rastro. Triangulado en despachos invisibles en centro américa.

De las cuentas en directo a las plantas y de ahí de regreso a los paraísos fiscales. Circulo redondo y sin fuga alguna de información privilegiada.

Yoel se fleta toda la chinga, casi no duerme, debe estar super dopado. Es de todas mis confianzas. Por algo me lo recomendaron desde Monterrey mis tíos. Capacitado en las técnicas de supervivencia, de control de situaciones de riesgo, entrenado por el mossad, es un halcón disfrazado en traje Prêt-à-porter. Sin ningún gramo de grasa. Su cuerpo es una máquina asesina, con silenciador.

Cuando lo tuyo son las relaciones publicas no puedes pasar por alto ningún detalle. Le sugerí a mi tío me enviara un reportero de sociales. Me interesa hacer mucho ruido a mi ex pareja. Envió al fotoperiodista en primera clase. De mi bolsillo salieron los gastos.

Lo instalé en el cuarto de invitados. Le hice llegar con mucha anticipación toda la agenda.

-No se te pase ni un solo detalle en tu estancia, tendrás acceso vip en mis actividades cotidianas. Te estarás relacionando con todos aquellos socios. Tendrás obligatoriedad firmar el acuerdo de confidencialidad. Todo el material grafico y los videos, de lo grabado, pertenece a un servidor, pasará a formar parte de un documental y estará en resguardo en la bóveda, en la caja de seguridad y en la suma de los asuntos de prioridad uno.

Armamos el set. En la zona de la terraza colocaron mis dos deportivos. Les pedí a las institutrices el pase de salida para no asistir a clases mi hija y mi hijo. Vestidos de cocktail, Luisiana y Lorenzo, sentados en los cofres de los vehículos, tuvieron la paciencia de un demoledor. Se asolearon muchísimo. Los mantuvieron hidratados con sueros y agua de los pirineos franceses.

En nada se parece al sol de Monterrey. Aquí el astro es mucho más amigable y educado. No provoca rabia. Les clarea el cabello a las chicas, les oxigena las vías respiratorias y les convierte en seres saludables. Te permite recobrar la fe en la humanidad. Aquí no hay nativos americanos o naturales mexicanos. Solo quienes se encargan de los servicios primarios. Los invisibles.

Para mantener este ritmo de vida se necesitan muchos billetes verdes, euros y bitcoins, le cuento al reportero, quien me entrevista. Está muy interesado en observar los detalles minuciosos.

Le paso a las oficinas, documenta cada una de las paredes. La colección particular de Rufino Tamayo, Siqueiros, Toledo, Andy Wharol, Pollock, Dalí y Picasso. Tengo mas de 200 millones de dólares invertidos en cuadros de primera línea. Las litografías están colgadas en los sanitarios.

Paseamos la tarde con la familia por toda la playa en el yate. Bebemos champagne a raudales. Le obsequio una grapa de la colombiana. Yoel es un magnifico entrometido. Conoce cada una de las posibilidades de caída. Nos cuida. Nos mantiene lucidos. Nos guía sin tropiezo. Tres días de intensa vida y negociación también. Es lo ordinario. En las ciudades capitales del mundo, nunca se duerme. Se vive al límite y eso lo fija uno. Así es como funciona la sociedad moderna.

Sin filósofos riesgosos, de pensamiento complejos y mamadas como la modernidad liquida. En la zona donde nos movemos, al igual a Los Hamptons, el uso de los apellidos cuenta mucho. Es la carta de presentación. Nuestro derecho de picaporte para cualquier corporación.

¿Para cuando estará saliendo el artículo en el periódico? Trato de parecer poco interesado, cuando me despido, le obsequio una grapa de cortesía, para el camino.

De esta no hay en todo México. Esta solamente en el sur de la Florida. Yoel le lleva a la terminal aeroportuaria. No dejo de pensar en la cara de pendeja de mi ex mujer, cuando vea cada una de las fotografías en el periódico y en la edición nacional, del suplemento de personajes emergentes exitosos, viviendo despreocupados en los Estados Unidos.

Last modified onJueves, 01 Marzo 2018 21:12
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